domingo, 20 de noviembre de 2016

¿Ayudó el castillo de San Vicente en el asedio de 1200?

Por distintos motivos, son muchos los acontecimientos históricos que cada cierto tiempo vuelven a ponerse de actualidad. En el caso de Vitoria es lo que últimamente está pasando con el famoso asedio del año 1200, un transcendental episodio bélico en el que probablemente el castillo de San Vicente del que vengo hablando en los últimos post debió jugar un papel clave; por desgracia, son muy escasos los datos que han llegado a nosotros para permitirnos siquiera atisbar qué sucedió realmente.

Asalto a una ciudad sitiada según las Cantigas de Santa María de Alfonso X

Investigar en Historia es algo parecido a entrar en una habituación a oscuras; los datos históricos son como pequeñas luminarias que no dan demasiada luz, luminarias que más que ayudarnos a ver el pasado apenas nos dejan intuirlo, y frente a las cuales debemos mantenernos alerta, pues en ocasiones pueden ser sólo falsos reflejos en un espejo de pared.

Lo que quiero decir es que no todos esos puntos de luz tienen las mismas cualidades 'lumínicas', y por eso me gustaría empezar este post distinguiendo dos tipos de fuentes; por un lado, los documentos de tipo administrativo y, por otro lado, los relatos cronísticos. En los primeros -como podría ser por ejemplo el texto de un fuero- nos encontramos con datos que no han sido inscritos con una intencionalidad histórica; sus autores sólo pretendían que tuvieran una aplicación jurídico-administrativa práctica. Sin embargo, en los segundos, sí que existe la intencionalidad de transmitir un relato histórico; las crónicas no contienen por así decir datos 'en bruto' como los anteriores, sino datos 'procesados' por el historiador -o los historiadores- que han creado la narración

Es por ello, que en principio, los datos procedentes de documentos administrativos resultan ser por lo general de mayor fiabilidad, ya que no se han creado con la intención de generar memoria histórica. Pero no estamos los investigadores tan sobrados de información como para desestimar las fuentes cronísticas, sobre todo cuando éstas son la única luz posible para ciertos períodos históricos. Eso no quita sin embargo para que debamos tomarlas con mucho cuidado.
Centrándonos en el asedio del año 1200 hay que decir que casi todo lo que sabemos, lo sabemos gracias a las crónicas, por ello prefiero empezar hablando de los escasos datos  procedentes de la documentación administrativa con que contamos. Casi todo documento de este tipo contiene una fecha -la del momento en que fue confeccionado-, una fecha que a veces era costumbre acompañar con una referencia a algún evento importante que estuviese teniendo lugar al mismo tiempo. Pues bien, en el caso del asedio de Vitoria disponemos del interesante ejemplo de un registro de la Catedral de Pamplona que dice: '...facta carta anno domini MCC quo villa de Vitoria tenebatur obessa...". Su traducción sería más o menos ésta: '...hecho este documento en el año del Señor de 1200 en que la villa de Vitoria se encontraba en estado de sitio...'.

No creo que el panorama que tenían ante si los sitiados en Vitoria fuera muy distinto de este de la ficción de 'Juego de Tronos'

Asimismo, como prueba de que el propio Alfonso VIII de Castilla participó directamente en el cerco, contamos con algunos documentos administrativos emitidos por su cancillería, unos documentos que recogen explícitamente el dato de que su firma se produjo estando el monarca asentado en el propio campamento de asedio. Dichos registros finalizan con expresiones del tipo: '...iacente cum exercitu suo in Navarra super Victoria...' ('...yacente con su ejército en Navarra sobre Vitoria...') o '...facta carta in obsidione Bitorie...' ('...hecho este documento en el asedio de Vitoria...').

Al parecer, asediados y asediantes, no se mantuvieron estáticos en sus posiciones, hecho que podría estar confirmando por una referencia del historiador Moret que asegura conocer un registro  del año 1203 en el que Alfonso VIII premia su labor al maestro Diego 'por los heridos que curó en el cerco de Vitoria del año 1200'.

Desgraciadamente, más allá de estos, no son muchos más los datos de tipo administrativo de que disponemos, aunque, por el papel que posiblemente jugaron en el asedio, no podemos dejar de hablar de los últimos tenentes -o jefes militares- que tuvieron a su cargo (por delegación de Sancho VII el Fuerte de Navarra) la defensa de la plaza vitoriana. Nos referimos a 'Petro Remirez' y a 'Martino Chipia'.

Para quien lo desconozca,  debemos advertir que también era un método habitual en los registros administrativos navarros, el complementar la fechación de calendario, con la citación de los jefes militares (tenentes) en activo en el reino justo en ese momento. Es gracias a estos listados - y si hacemos un seguimiento pormenorizado de la documentación- que podemos constatar cómo 'Petro Ramiriz' estuvo al mando de la tenencia de Vitoria entre los años 1184 y 1198, y cómo su sustituto fue 'Martino Chipia' que sabemos se mantenía como jefe militar de la antigua Gasteiz todavía en febrero de 1199. Y hasta aquí puedo leer...

Como digo, aparte de estos escasos datos jurídico-administrativos, lo poco que sabemos del asedio y conquista de Vitoria procede fundamentalmente de la crónica del Arzobispo Jiménez de Rada, una crónica con interesantísimas implicaciones que requiere sin embargo una larga explicación que debo dejar para el siguiente post...

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